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5 formas de espesar una mermelada casera

Hacer mermelada en casa es un proceso laborioso, pero muy bonito y entretenido. Pasar una tarde preparando la fruta, cocinándola con azúcar y jugo de limón, y embotándola en tarros, debe ser recompensado con un lote de mermelada casera sabrosa y con la consistencia adecuada.

En ocasiones, sin embargo, los cocineros más inexpertos se quedan con un lote de mermelada líquida, en vez de la mermelada espesa que normalmente tiene que ser. Este problema se puede solucionar de varias maneras.

5 formas de espesar una mermelada casera

Esperar

Has seguido la receta al pie de la letra, con la misma temperatura e incluso comprobando el espesor de la mermelada untando un poco sobre una cuchara fría del congelador, pero aún así parece que está muy líquida en los frascos de conservas después de embotarlos. Algunas mermeladas, especialmente la de fresa, tardan más en enfriar y espesarse completamente. El tiempo de espera tiene que ser mayor, y los puedes dejar a temperatura ambiente durante toda la noche.

Añadir semillas de chía

Las semillas de chía tienen una capacidad gelificante natural, y si las añades a una mermelada muy líquida, pueden espesarla fácilmente. Añade una cucharada de semillas de chía a cada tarro y mézclalo para que se repartan bien.

Ponerlo al fuego de nuevo

Hacer mermelada sin un agente espesante requiere práctica y paciencia, y un lote demasiado líquido le puede pasara a cualquiera. Si después de esperar te das cuenta de que la mermelada aún tiene una consistencia muy suelta, vuelve a cocinarlo de nuevo en una olla limpia hasta que espese.

Añadir pectina

Este truco no funciona en las recetas de mermelada cuyo uno de los ingredientes es la pectina, pero si que lo puedes añadir a un lote líquido (sin pectina) y volver a cocinarlo. Está garantizado que al añadir esto, se espesará la mermelada. Prueba poco a poco según tu gusto de espesor.

Introdúcelo en el horno

En vez de volver a cocinarlo en la olla, añade la mermelada en una bandeja para horno con borde alto y hornéalo a una temperatura baja, unos 100º C durante una o dos horas. Esto va a concentrar el sabor y reducir la humedad de la mermelada sin necesidad de utilizar el fuego. Aunque parece un método un poco más laborioso, hace maravillas en mermeladas delicadas como las de albaricoque o caqui.

Recuerda que las mermeladas que se vuelven a cocer de nuevo, deberán de volverse a embotar en frascos esterilizados si se quieren guardar en la despensa para un almacenamiento a largo plazo.